La Inquebrantable y Frágil Mente

Artículos Clasics FM

Por Rodrigo Izquierdo

Me encontraba en la cocina del restaurante “Micha Micha” cuando escuché que una de las charlas de sobremesa giró en torno a las impresiones que la serie de ciencia ficción “Black Mirror” había causado entre los comensales; con expresiones como: -“Da miedo pensar a dónde nos llevará la tecnología”-; -“Es que así son las cosas ahora”- o –“Es una serie sólo para millenials”- no pude hacer más que sonreír y recordar que Black Mirror era descendiente directo de una transmisión de la época en que la televisión aún se transmitía en vivo y era necesario hacer actos de malabarismo con la antena de conejo en mano…

1959. El fantasma del hongo atómico que creció sobre un par de islas en el Pacífico un poco más de una década atrás aún era motivo de largas horas de vigilia en las zonas de influencia del Tío Sam y en los dominios de la Hoz y el Martillo.

Cargadas con alto contenido propagandístico, las producciones radiofónicas, cinematográficas y televisivas de la época hacían un constante llamado al ultranacionalismo en las llanuras del Viejo Oeste y en la Venecia del Mar Báltico por igual.

La humanidad comenzó a levantar los ojos hacía las estrellas.  Julio Verne en su libro “De la Tierra  a la Luna” de 1865 ya invitaba al hombre a dejar la comodidad de su planeta natal y explorar la nada del espacio.

Y los conocimientos científicos que los aliados habían recuperado de las cenizas del Reich de los Mil Años hacían posible tal hazaña.

¿El hombre, la llamada “máquina perfecta” de la evolución sería capaz de soportar el impacto en las leyes de la ciencia que implica la exploración espacial?

Las diversas disciplinas científicas demostraban que, a través de diversos sistemas artificiales de soporte de la vida, el mecanismo biológico del hombre sería capaz de sobrevivir más allá de la atmósfera terrestre.

De acuerdo, el cuerpo humano si podía ser colocado en la órbita espacial sin colapsar irremediablemente; al menos las notas científicas así lo demostraban.

Pero, ¿la mente humana estaba lista para resistir los periodos de aislamiento que implicaban las operaciones espaciales?

¿La oscuridad del espacio sería capaz de quebrar la inquebrantable y frágil mente humana?

Con estas premisas en mente, el guionista Rod Serling y el equipo de producción de Cayuga Productions Inc, en asociación con la CBS Television Network presentaron el 2 de octubre de 1959 “Dónde Están Todos”. Primer capítulo de uno de los programas más emblemáticos de la televisión en blanco y negro.

“Dónde Están Todos” cuenta la historia del Sargento Mike Ferris; piloto de pruebas del ejército estadounidense que al inicio de la trama camina por una vereda desierta que lo lleva primero a una solitaria cafetería  en la carretera y después a una pequeña ciudad totalmente abandonada; la única forma de vida animada en escena es el Sargento Ferris.

Tras varios intentos de búsqueda de más “sobrevivientes” a la catástrofe que Ferris cree que ha ocurrido y el extraño sentimiento afectivo que el protagonista desarrolla con un maniquí, la mente del piloto comienza a quebrarse.

La historia concluye con un Mike Ferris presa de un colapso nervioso total siendo atendido por un equipo de médicos militares y en segundo plano un grupo de altos mandos de la fuerza aérea intercambian con miembros de la prensa comentarios sobre el experimento al que el piloto se había sometido voluntariamente como requisito para cumplir su sueño de viajar al espacio:

484 horas y 10 minutos de aislamiento total; el tiempo equivalente a un viaje a la luna, dar varias vueltas a su alrededor y regresar a la tierra. ¿Cuáles son las pruebas a las que estamos dispuestos a someternos para alcanzar nuestra luna y estrellas personales?

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