Así Margot Robbie consiguió un cuerpo de patinadora para protagonizar ‘I, Tonya’

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Por Mariana Tinoco

Transformarse e interpretar en el cine a una figura olímpica como Tonya Harding no es nada fácil.

Margot Robbie, quien da vida a la patinadora en la película ‘I, Tonya’ está nominada a un Oscar, fue nominada a un Golden Globe, a una BAFTA, a un SAG Award, entre otros por cómo personificó a Tonya Harding en esta cinta.

Durante cinco meses, Robbie pasó cuatro horas diarias, cinco días a la semana, aprendiendo a cómo patinar en hielo, se obsesionó con este deporte y transformó su cuerpo.

«Honestamente tenía mucho miedo que no hubiera podido hacerlo bien», dijo la actriz, «estábamos a una semanas de empezar la filmación y seguía luchando en encontrar mis movimientos. Pensaba que nunca podría lograrlo, pero un día sólo hice click», dijo en entrevista con Vanity Fair.

Algunos días la actriz filmaba entre ocho y nueve escenas diarias, se cambiaba de ropa y a una peluca en 20 minutos.

Robbie tenía un talento natural con los patines gracias a que en el pasado practicaba hockey sobre hielo, pero aprender a hacer los movimientos de una patinadora profesional fue mucho más difícil y tuvo que trabajar por eso.

Sarah Kawahara, coreógrafa de la cinta, señala que el mayor reto de la cinta era recrear las rutinas de patinaje. Tuvieron que capturar los estilos olímpicos de años entre 1986 y 1994. Los movimientos de Harding eran muy rápidos y su fuerte era su forma de saltar.

Robbie tuvo que aprender cinco rutinas distintas, pero si tuvo dobles que hicieron los movimientos más difíciles de patinaje.

Aquí puedes ver una de las mejores rutinas de Tonya Harding que imitaron en la película:

En cuanto a maquillaje, la transformación para la actriz implicó de todo un poco. La intención no era que luciera exactamente cómo Harding, sino mostrar la verdadera esencia de la patinadora en la historia.

Las únicas escenas donde Robbie uso una prótesis fue donde simulan entrevistas con Tonya Harding, cuando la patinadora tenía 44 años y narra parte de su carrera. La actriz utilizó una barbilla, mejillas, nariz, e incluso unas ojeras falsas.

En otras escenas también usaron prótesis, por ejemplo cuando Tonya pasa tiempo bebiendo, gana algo de peso y descuida su figura. Para esto Robbie tuvo que patinar con esa prótesis.

Robbie fue tan cuidadosa para interpretar a Tonya que incluso trabajó en sus tonos de voz para cambiarla dependiendo de la edad al interpretar a Harding, lo que hizo aún mejor su actuación. En la cinta se muestra la vida de Tonya desde que era niña hasta sus 44 años.

Vía VIX

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