¿Cómo se restaura una película antigua?

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Por Gabriela Martínez @GabbMartivel

Ver un clásico en pantalla grande proyectado directamente del rollo de nitrato es una experiencia que pocas veces puedes tener la fortuna de vivir. Las altas cantidades de plata en su emulsión permiten proyectar imágenes luminosas y brillantes en blanco y negro con una gama de grises que una copia digital difícilmente puede revelar.

Lograr una copia directo de la película original, ya sea de nitrato o poliéster, implica un profundo y a veces largo trabajo de restauración que puede tomar meses o incluso años.

Acompañados por Francisco Ramírez Vázquez, jefe del Laboratorio Cinematográfico de laFilmoteca de la UNAM, hicimos un recorrido por las instalaciones de esta institución para conocer el proceso de restauración de una película antigua.

El objetivo del laboratorio cinematográfico es mantener en buenas condiciones el material del archivo fílmico de la Filmoteca. Muchos de estos materiales llegan en mal estado o duplicados, por lo que se hace una revisión de sus condiciones y se verifica que no haya una copia del mismo trabajo. Generalmente las películas llegan por medio de donaciones, y muchas de ellas son cine silente de los años veinte. Es importante preservarlas, pues hay pocas copias.

“Ser rescatadas implica hacer un nuevo negativo, escanear y hacer restauración digital porque, con el tiempo, las características de la película cambian: es inestable, se mueve mucho. Las películas comienzan a deformarse o se contraen, por lo tanto hay que darle estabilidad y regresarle los tonos correctos”, dijo Francisco Ramírez. Además agregó que el mejor soporte para conservar una cinta es la película de poliéster (16mm, 35 mm o 9.5 mm) porque es un soporte seguro que puede preservarse hasta por 300 años, a diferencia de una copia digital que si no se migra a datos constantemente, se puede perder.

La evaluación del material

Una vez que se acepta una copia para su restauración y conservación, debe ir al taller. Aquí se revisa la ficha técnica de todo lo que llega y se hace la clasificación para ingresarla a la base de datos del archivo. Para saber de qué año es la película, se buscan unos símbolos grabados a un costado de las perforaciones, que posteriormente se comparan con una lista de códigos que sirven para identificar el año de producción de la película.

En el taller se rehabilitan y restauran los negativos o positivos de los filmes, pues hay materiales que llegan con el llamado síndrome del vinagre, que es como se le conoce a la descomposición natural con el paso del tiempo de la película de acetato, y que por su acidez huele a vinagre. El daño causado por este síndrome se mide con una tirita de pH que ayuda a determinar el grado de acidez, posteriormente se “vacuna” la película con ayuda de desecantes y se sella en una lata para que, en un lapso de aproximadamente dos meses, se vuelva a revisar para ver cuánto se compuso el material. En caso de que la película no se haya recuperado completamente, se hace una restauración fotoquímica (de imagen) cuadro por cuadro y de forma manual.

Películas con síndrome de vinagre.

Medicion de pH.

Por su parte, las películas en nitrato pueden dañarse gracias a la sulfatación del material, la cual provoca que se endurezca el material, se haga polvo y quede inservible.

Dentro del taller también se reparan tramos de películas que ya no tienen la perforación para pasar por el proyector y las máquinas del laboratorio. Esto se logra con cintas perforadas y un pérfix, máquina utilizada para agregar esos trozos faltantes de las películas.

‘La muerte de Carranza’ (1919, Dir. Salvador Toscano).

Cintas perforadas.

Pérfix.

Revelado en el laboratorio

Una vez restaurada físicamente la película original, es necesario pasarla a un nuevo soporte (película de poliéster) para garantizar su preservación. Para poder proyectar una película, es necesario revelarla, por eso en el laboratorio hay un cuarto de revelado donde se imprime la imagen latente para que se haga visual en el nuevo soporte y así pueda proyectarse de nuevo. “Aquí se hacen revelados en 16mm y 35 mm sólo para películas en blanco y negro porque casi todo lo que se restaura y necesita revelado es en esos colores. Cuando se necesita revelado a color, vamos a las instalaciones de los Estudios Churubusco o de Labo Digital”, explicó Francisco Ramírez.

Este proceso lo hace una máquina de revelado y es parecido al revelado fotográfico: se hace con luz roja y se utilizan químicos que permiten que la imagen se revele en el nuevo soporte. Posteriormente se enjuaga y se pone a secar, tal como se hace con una fotografía.

Antes de hacer un revelado, en el laboratorio se debe hacer un análisis de los químicos con base en los manuales de Kodak para saber cuántos y qué líquidos se necesitan para revelar, así como la temperatura en que debe estar el líquido revelador y el tiempo que debe estar la película dentro del mismo.

“En el laboratorio se hace una segunda revisión de materiales para ver las condiciones en las que se va a imprimir la película. Se revisan marcas de sincronización entre imagen y sonido; por ejemplo, se toman distancias, pietajes, limpiamos negativos para evitar que haya impurezas y estas se vean proyectadas en la pantalla”, agregó Francisco Ramírez.

Máquina de revelado.

En el laboratorio se obtiene esta gama para controlar la calidad y niveles químicos del revelado.

La películas de poliéster donde se hacen las nuevas copias tiene una caducidad de cinco años y se almacenan en cámaras congeladoras que permiten mantener los materiales a 10 grados centígrados.

Rescate por impresión óptica

Con la máquina de impresión óptica es posible rescatar materiales encogidos o frágilesy se pueden hacer ampliaciones para obtener, a partir de una película en 16 mm, una copia de 35 mm. Cuando la película sale del taller y aún presenta condiciones que la hacen difícil de manipular, se lleva a esta máquina que cuenta con un pequeño proyector que permite ver la imagen durante el proceso de impresión en el nuevo soporte para verificar enfoques y encuadres, cuadro por cuadro, para obtener un buen negativo. Este es un proceso laborioso, ya que un tramo de dos minutos puede demorar hasta tres días en ser rescatado. “En ocasiones la película puede salirse de posición y hay que detener la impresión para reajustar encuadres y enfoques antes de poder seguir”, dijo Francisco Ramírez.

Máquina de impresión óptica. Con estas máquinas se hacían los efectos especiales de las películas antiguas.

A veces, las perforaciones de la película son diferentes a las que permite la máquina, pues las primeras películas tenían perforaciones más pequeñas y redondas, y actualmente ya no hay máquinas que las puedan transportar. Cuando deben obtener una copia de materiales con estas características, el proceso puede llevarles más tiempo, ya que la película no se atora correctamente en los ganchos de la máquina, provocando que el cuadro se desfase continuamente, que la perforación se haga más grande o dañe la cinta. “Es la única manera de obtener una copia y lograr rescatar esas películas para llevarlas a un nuevo soporte que permita digitalizar la imagen”, agregó Francisco Ramírez.

Corrección automática de color y luces

La correctora automática de color y luces funciona por medio de un sistema óptico automático y tarjetas electrónicas que permite estabilizar la luz en la nueva copia. Esta máquina se utiliza cuando los materiales están en buenas condiciones, y puede hacer en una hora el trabajo que en máquinas más antiguas podía llevar hasta tres días. La máquina monta la imagen y el sonido por separado. Es un proceso que se hace con la luz apagada para evitar el revelado y permite imprimir el nuevo negativo de imagen y sonido al mismo tiempo. Una vez que se tiene la copia con la corrección de luz, puede pasar al revelado en el laboratorio.

“Anteriormente, había técnicas para darle color a las películas aunque éstas fueran en blanco y negro. A esto se le llama teñidos y virados. En algunos casos, la fábrica que hacía las películas, Kodak, pintaba la película completa en un solo tono —podía ser rojo, verde o amarillo— y sobre eso se imprimían las imágenes”.

La filmación de las películas se hacía en condiciones de luz diferentes. Si no se nivela la luz en el negativo y se hace la impresión con un solo valor de luz, la proyección puede verse más obscura o más brillante en diferentes momentos. Cuando se trata de películas a color, las imágenes pueden verse verdes, magentas, rojas o amarillas.

Anteriormente, la corrección se hacía manualmente con ayuda de otra máquina, y quien lo hacía debía basarse en un pietaje que permitía mantener el control sobre los niveles de luz en la película. El problema era que en ocasiones había escenas muy cortas, y el cambio debía hacerse muy rápido para que no tuviera niveles diferentes, lo cual no garantizaba que los niveles de luz fueran iguales.

Francisco Ramírez explica el funcionamiento de la máquina automática de corrección de color y luz.

Rescate por digitalización

Una vez restauradas, pasan al área de digitalización donde puede aplicarse esta forma de rescate. Aquí se utiliza una máquina especial con carretes suaves que no dañan las películas, aunque estén en mal estado. Con ayuda del software que incluye el escáner, se puede encuadrar, corregir nivel de luz, escanearlo a full HD o a un archivo más comprimido.

Digitalización de ‘La marcha de Zacatecas’ (1968, Dir. Raúl de Anda Jr.)  en 16 mm

“A veces las películas se encuentran ‘desarmadas’ y deben reconstruirse por medio de la investigación. Tal fue el caso de El tren fantasma, la cual tomó dos años desde la investigación hasta la restauración. Con esta película, por ejemplo, se tuvo que buscar la manera de sustituir digitalmente cuadros faltantes y agregar los intertítulos a partir de tipografías similares a las de la película original”, explicó Francisco Ramírez.

El tren fantasma (1926, Dir. Gabriel García Moreno)

Medalla Filmoteca de la UNAM

Desde 1987, la Filmoteca de la UNAM hace un reconocimiento a personalidades o instituciones que con su trayectoria, actividades, análisis e intervenciones en el mundo de la cinematografía, contribuyen a enriquecer el patrimonio fílmico del mundo en todos sus aspectos.

La medalla, que cada año se entrega durante el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), es una obra simbólica y artística que se elabora, en un 99.9 %, con plata pura extraída durante el proceso de revelado, restauración y rescate de películas dentro de los laboratorios de la Filmoteca.

Medalla Filmoteca de la UNAM

El camino antes de ver una película antigua restaurada en la pantalla grande es largo y elaborado. Saber qué hay detrás de un evento como este destaca la importancia de no dejar pasar la oportunidad de asistir a una proyección de una película restaurada.

Vía FICM

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