Vale la pena un poco de esfuerzo

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Hablar acerca de la salud, no siempre es atractivo, y mucho menos cuando se trata de sugerirnos algunos cambios en los hábitos que tenemos.

Sin embargo, en los últimos años ha habido un marcado énfasis en obtener una mejor salud, con un estilo de vida que nos produzca bienestar y tranquilidad.

Si bien es cierto que el promedio de años de vida ha aumentado, esto de ninguna manera determina que vivamos mejor o con una buena salud.

Esto depende, de varios factores, como los hábitos que tenemos, pero también la genética con la cual hemos sido provistos por nuestros padres.

Aún así, todos deseamos estar sanos y acudir lo menos posible al médico.

Últimamente se ha estado promoviendo en algunos países, una pequeña fórmula consistente en tres letras: DEC. La cual es el acrónimo para Dieta, Ejercicio y Control.

Hablar de dieta, muchas veces nos resulta incómodo, incluso algunas personas, cuando escuchan la palabra dieta, se ponen a la defensiva y empiezan a poner excusas para no hacerla.

Sin embargo, no estamos hablando de dietas restringidas, sino más bien de seleccionar lo que comemos. Obviamente algunos necesitamos acudir con el médico o con el nutriólogo para que nos orienten acerca de los alimentos que podemos o no podemos comer, sobre todo por algún padecimiento o también debido al funcionamiento de ciertas partes de nuestro organismo.

La intención de esta D, de dieta, es de forma general y mientras no haya algún padecimiento que obligue a ciertas restricciones. Como se ha dicho muchas veces, “comer para vivir, pero no vivir para comer”.

Un buen consumo de frutas es muy recomendable. De preferencia las de la estación, esto además nos ayuda con el presupuesto familiar. Se aconseja, hasta donde sea posible, comer la fruta sin acompañarla de otro alimento, esto producirá una mejor digestión.

Asimismo, el consumo de vegetales frescos, pero bien lavados, es algo muy benéfico para nuestra salud. Esta práctica, debiera empezar desde la niñez, ya que muchos jóvenes y adultos, rechazan su consumo, debido a que no están acostumbrados.

Y por supuesto, el consumo de cereales, de preferencia integrales, es algo fundamental. Actualmente hay muchos defensores del pan y las tortillas, puesto que se sabe de sus propiedades nutritivas.

La segunda letra es la E, de ejercicio. Muchos llevan a cabo actividades que requieren esfuerzo físico, sin embargo, también hay muchos que desempeñan labores sedentarias, incluyendo los que permanecen sentados durante horas.

Practicar un ejercicio al menos durante 20 minutos al día, además de producir una sensación agradable, ayuda a tener una mejor digestión. Se recomienda no hacerlo cuando nos vamos a ir a dormir. No hablamos de horas en el gimnasio, sino más bien de proporcionar a nuestro organismo de cierta actividad física que le beneficie, sin causar lesiones o accidentes.

La C, de control se usa para indicarnos lo que dice el refrán popular: “todo en exceso es malo”. Cualquier alimento, por bueno o nutritivo que sea, pero consumido en exceso, va a producir efectos negativos.

Pero también ejercer el control sobre ciertos productos que, aunque tienen buen sabor, su consumo continuo llega a ser perjudicial. Por ejemplo las bebidas gaseosas, tienen un alto contenido de sal, se aconseja que los hipertensos las eviten. Su sabor, sobre todo cuando están frías, nos enloquece, pero pueden sustituirse por agua natural o por alguna de frutas. Algo parecido podría decirse de otras bebidas con conservadores.

Las ricas botanas de frituras, además de costosas, no proporcionan sino un momento de placer. O los pastelillos hechos con harinas refinadas, también saben deliciosos, pero no son de valor nutricional.

Obviamente nadie puede imponer sus ideas  otra persona, pero una modificación en nuestros hábitos de comer, bien valen la pena. Los médicos dicen que “somos lo que comemos”. Si ingerimos productos nutritivos y sanos, nuestro cuerpo lo agradecerá.

Pero, la decisión la toma cada uno.

¡BUEN PROVECHO!

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